Nos reuniremos como iglesia para velar durante parte de la noche, acompañados de cantos y en un ambiente de profundidad espiritual, con el propósito de orar, meditar, y estar más en comunión con Dios. Muchas han sido las bendiciones que se han recibido en las vigilias de oración. En su sentido más extenso, la palabra vigilia, nos recuerda que debemos estar vigilantes y despiertos en medio de la noche espiritual que vive el mundo.

«Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad»

Marcos 13, 35-37.

La noche en la que el Señor Jesús fue apresado, Jesús invitó a Pedro, Jacobo y Juan a que velaran con Él, orando al Padre Celestial (Mateo 26, 37-38). Sin embargo, después de un rato de oración, el Señor Jesús fue a donde estaban estos tres discípulos y los halló durmiendo (Mateo 16,40). En ese momento, Jesús pronunció una de las principales razones por las cuales se justifica que un creyente aproveche las horas nocturnas para realizar actividades espirituales. Él les dijo:

«Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil».

Mateo 26, 41

Jesús mismo, que es nuestro ejemplo completo y perfecto (Juan 13,15), nos dio su ejemplo haciendo esto:

«En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios«.

Lucas 6, 12

Jesucristo oró antes de escoger a sus discípulos, razón por la cual, vemos que otras de las razones por las cuales debemos hacer vigilia, es para pedir al Señor a fin de que Él nos guíe en la toma de nuestras decisiones trascendentales, y también por la paz y la unidad del mundo entero y especialmente los lugares en guerra.