WILFREDO PUENTES

Mi nombre es Wilfredo Puentes. Wil para los conocidos y amigos. Este año celebró las bodas de oro con la vida. Hace 50 años nací en un pequeño pueblo del occidente cubano conocido por la bondad de su gente y por cultivar el mejor tabaco del mundo. Hijo de educadores, estudié Licenciatura en Pedagogía. Luego de unos años dedicado a la docencia entro a la vida religiosa. México, Guatemala, La Habana y varios lugares de España formaron parte de mi itinerario como religioso y enriquecieron mi andadura musical. Teniendo raíces caribeñas  la música es parte de mi mapa genético. No concibo mi vida y mi experiencia de Dios y mi oración  sin la música. Durante estos años he podido acompañar con mi voz – toco un poquito la guitarra y no compongo–momentos especiales de la trayectoria de fe de comunidades, grupos y personas concretas. Radicado como laico en Madrid hace algunos años, he tenido la oportunidad de coincidir con varios compañeros que también sienten la música y la fe como esenciales en y para la vida. Juntos acompañamos la liturgia de una acogedora comunidad parroquial, Parroquia de la Preciosa Sangre en la periferia sur de la ciudad, en el barrio de Orcasitas. Hace un tiempo formamos un pequeño grupo musical llamado “Efectos Secundarios” ahora en peligro de extinción. He realizado algunas colaboraciones en algunos discos de cantautores que forman parte del Encuentro de Artistas Cristianos. Creo que la música es herramienta imprescindible para el encuentro con Dios, con los demás y con uno mismo y un valioso medio para conseguir que el mundo sea más y mejor humano a la manera de Jesús y su Evangelio. 

Actualmente me dedico a la atención de personas mayores en un pequeño centro geriátrico.